Hospedajes que pagan por descarga, ¿futuro pan de los creadores?
Está surgiendo una nueva forma de negocio en internet: sitios que retribuyen por número de descargas de nuestros archivos. Algo que bien podría ser el germen de la futura distribución de obras originales, de creador a usuario final, sin intermediarios.
Muchas veces me he preguntado por qué la gente se toma el trabajo de subir a internet todos esos capítulos de series, paquetes de programas, etc… con el tiempo que estos menesteres ocupan. Por no hablar del esfuerzo que conlleva grabar un espacio emitido en la televisión, pasarlo a nuestro ordenador e incluso convertir su formato a otro que ocupe menos (RMVB, FLV, etc…).
Hasta donde yo sé –que alguien me corrija si no es así-, esto tradicionalmente se ha hecho desinteresadamente, sin buscar nada a cambio. Los cibernautas han estado compartiendo sus materiales multimedia en aras del beneficio común, participando de una especie de espíritu de hermandad universal. Es algo desde luego formidable, que nos encamina a la democratización real del conocimiento y la cultura (bienes que algunos quisieran convertir en carísimo producto de mercado con el que enriquecerse). Podría decirse que no se había visto algo así desde el Renacimiento o la Ilustración.
Bien, no es que este altruismo haya terminado (todo lo contrario). Lo mejor es que ahora se ha sumado una nueva vía, cuya trascendencia de cara al futuro me lleva a escribir este artículo. Me refiero a los servidores que nos pagan por alojar materiales en ellos. O, más propiamente dicho, en función del número de descargas que los usuarios hagan de nuestros archivos subidos.
Si no conocías esta posibilidad pronto vas a oír hablar de ella en otros lugares, pues es una idea revolucionaria que tiene una tremenda proyección de futuro. Estos sitios que nos van a retribuir pertenecen a empresas que ganarán dinero a través de la publicidad que colocarán en su web. Al descargarnos un archivo tendremos por fuerza que ver esta publicidad, con lo que el anunciante logrará su objetivo de transmitir su mensaje comercial. La web cobrará al anunciante y, a su vez, pagará al dueño del archivo parte de este beneficio. Y, como es lógico, cuanta más gente descargue un archivo más se habrá visto el anuncio puesto en la página de descarga. Debido a esto la retribución para la persona que sube el archivo depende del número de descargas del mismo. Totalmente lógico. A más audiencia, más caro el anuncio en el medio.
Pero lo que más me llama la atención de esta nueva forma de negocio, que veo definitivamente justa para todos los implicados, son sus implicaciones de cara a los creadores. Muchos podrán decir que la gente no tiene derecho a subir contenidos sobre los que no tiene copyright, y seguramente será una posición con cierta lógica.


No voy a entrar en ello. Donde sí voy a entrar es en lo que esta forma de negocio puede significar para los creadores independientes, para aquellas personas que hacen música, vídeo, diseño, textos o cualquier contenido multimedia descargable. Para grupos musicales, por ejemplo. Cualquier creador de contenido original va a poder subir gratuitamente su obra a estos servidores, y si gusta al público y es muy descargada, el creador recibirá directamente una retribución por su trabajo. Sin intermediarios, sin compañías discográficas. Del creador al oyente. Y lo que es válido para un grupo musical también lo es para un realizador de vídeo, un escritor, un diseñador gráfico o un programador. La clave estará en que el contenido interese.
Cierto es que la retribución es de momento muy baja; la cosa no ha hecho más que empezar. Pero será justa. Habremos subido gratuitamente nuestros archivos a Internet, lo que nos permitirá distribuirlos. Y desde luego un éxito por esta vía podrá implicar que algún poderoso intermediario (empresas comercializadoras de cultura) se fije en el creador. Pero lo más importante es que estamos yendo en la dirección del mejor uso posible de la maravilla que es internet: la democratización de la creación. Si sigue esta tendencia cualquiera va a poder realizar una obra en su misma casa y difundirla a través de la Red, obteniendo una retribución por su trabajo si gusta y tiene éxito entre el público. Con un alojamiento y distribución gratuitas. Todo ello basado en la publicidad, en el pago por parte de los anunciantes para transmitir sus mensajes comerciales. Un sistema cuya viabilidad ha sido de sobra demostrada por empresas como Google.
Por supuesto estamos ante un planteamiento teórico y en la práctica existirán todo tipo de dificultades, huelga decirlo. Parece sencillo que otras personas cojan nuestras obras y las difundan por su cuenta, o que el servidor nos estafe y no nos pague lo que prometió. Sobre todo ello habrá que pensar en el futuro, y entre todos y con el tiempo se irán averiguando soluciones, no hay duda de ello. Desde luego de momento será muy recomendable incluir marcas de agua y firmar nuestros contenidos de forma no editable, hasta que hallemos una mejor solución, si vamos a usar estos hospedajes para contenidos originales.
En cuanto al problema de la fiabilidad de los pagos, será algo que con el tiempo se aclarará por sí solo. Las empresas que sean serias continuarán su actividad, los piratas desaparecerán del mapa en pocos meses.
Para terminar ahí va un directorio de sitios que ofrecen ya este servicio de alojamiento remunerado. En el artículo enlazado se detallan y describen muchos de los existentes. Y ya sabéis… si compartís vuestra experiencia con la comunidad internauta todos sabremos mejor a qué atenernos.

